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La estrategia incremental

Hablamos de desarrollo incremental, una forma de trabajo que a día de hoy nos ha demostrado más ventajas que complicaciones. Porque implementar pequeñas partes del producto de manera progresiva y continua, en lugar de intentar desarrollarlo por completo de una sola vez, nos permite ajustar esfuerzos y resultados a las necesidades reales del cliente.

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Fecha de publicación

24/1/2023

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Como CTO de una agencia de diseño y desarrollo de productos digitales que ya cuenta con 10 años de experiencia trabajando con pequeños y grandes, puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que el diseño y desarrollo incremental son las claves de la filosofía para crear productos que mejor nos funciona, por ser la única forma de cumplir estas dos premisas:

  • Tener un proyecto bajo control en términos de costes, dedicaciones y necesidades.
  • Crear el producto que el cliente quiere necesita.

El desarrollo incremental implica ir implementando pequeñas partes del producto final de manera progresiva y continua, en lugar de intentar desarrollarlo por completo de una sola vez. Esto tiene muchas ventajas en comparación con el enfoque tradicional de "todo o nada".

En primer lugar, permite ir probando y validando el producto a medida que se avanza en su desarrollo. Algo muy importante en el entorno web, donde las expectativas y necesidades de los usuarios pueden cambiar rápidamente.

De ahí que consideremos vital en nuestros proyectos no solo el desarrollo incremental de funcionalidad, sino lo que denominamos arquitectura incremental. Una manera de crear la arquitectura del software en la que las decisiones se posponen al máximo hasta recabar toda la información posible. Esto muchas veces es difícil de entender para nuestros clientes, quienes pueden estar acostumbrados a definiciones funcionales y de arquitectura propias de la ingeniería del software más tradicional. En muchos casos se solicita un documento de arquitectura previo durante las etapas iniciales del proyecto, y lo máximo que podemos ofrecerles es un documento con recomendaciones generales y mucho espacio en blanco. Al principio genera cierta desconfianza, pero esto nos permite evitar sobreingeniería y solo crear lo que realmente es necesario. Cuando poco a poco las cosas van tomando forma y lo comparas con la idea inicial que se tenía, se dan cuenta de la utilidad de esta forma de pensar. En el fondo se traduce en más velocidad y menos costes, por lo que, cuando ven el resultado final, lo agradecen.

Bien, hasta aquí nada nuevo. Es lo que llevamos haciendo mucho tiempo y sabemos que es un enfoque adecuado. Pero lo que hemos tardado más en entender es que, en muchos casos, no solo la funcionalidad y, por lo tanto, la arquitectura cambian, sino que incluso la visión estratégica del producto también pivota.

Como ya hemos comentado en otros post, previo al inicio de proyecto, realizamos un anteproyecto, es decir, unas dinámicas de cocreación con los responsables de cada área para mapear la idea de producto y llevarla a un backlog de protohistorias de usuario. Además durante esos talleres, identificamos la naturaleza del producto y en general perfilamos -o al menos nos alineamos-, la estrategia inicial del mismo. Pero no nos apegamos a ella. A partir de ese momento avanzan en paralelo dos tracks de trabajo: de descubrimiento y de producción. El primero reta constantemente la visión de producto, destapando oportunidades, descubriendo casos de uso nuevos o incluso cambiando el modelo de negocio. Y lo hace en base al output del segundo, ya sea desde un punto de vista más cuantitativo, analizando los datos recogidos por la aplicación, o cualitativo, con tests de guerrilla, rápidos y enfocados a validar hipótesis concretas.

Es en este punto donde ambos tracks se alimentan mutuamente. Las hipótesis validadas o descubrimientos, documentados como prototipos rápidos o simplemente conclusiones, se transforman en nuevas funcionalidades (MMFs) que alimentan el backlog de producto. A su vez, el equipo de producción desarrollará de forma iterativa valor para el usuario, al tiempo que la interacción de este con esa nueva funcionalidad puede ser medida para plantear hipótesis que alimenten el backlog de oportunidades.

Cuando este dual track está en funcionamiento tenemos un ciclo de mejora en continuo del producto. Además, hemos comprobado cómo, desde Redradix, podemos ayudar y colaborar con nuestros clientes también desde un punto de vista de estrategia de producto. Gracias a ello nos posicionan como un partner y no solo como un proveedor.

En resumen, el desarrollo incremental es una forma eficiente y efectiva de crear productos digitales en entorno web y es clave para asegurar que se cumplen las expectativas de los usuarios y se solucionan sus problemas de manera eficiente. Recoger y analizar la interacción del usuario con tu aplicación, te permite descubrir nuevas oportunidades y refinar la estrategia de producto de forma incremental.

Si estás interesado en utilizar el desarrollo incremental en tu próximo proyecto o simplemente quieres saber más sobre cómo podemos ayudarte a crear productos digitales, no lo dudes y contáctanos. Estaremos encantados de ayudarte a llevar tu proyecto al siguiente nivel.

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